Artículo: Efectos positivos de la danza en los niños

Efectos positivos de la danza en los niños
De pequeña, mis padres me preguntaron: "¿Qué quieres ser de mayor?". Como la mayoría de las niñas de tres años, mi respuesta fue: "Bailarina". No tenía ni idea de lo que me depararía el futuro a mí y a mi pasión por la danza.

La danza tiene muchos efectos positivos en los niños. Puede ayudarles a crecer física, intelectual y emocionalmente.
En el aspecto físico, la danza puede ayudar a los niños con su fuerza, flexibilidad y postura. Los estudios demuestran que algunos de los atletas más exitosos atribuyen al menos parte de su éxito a su experiencia en la barra.
En el aspecto intelectual, la danza puede ayudar a mejorar la función cerebral de un niño, no solo a través de su proceso de pensamiento, sino también a través de su memoria muscular. Los bailarines se vuelven muy hábiles aprendiendo y asimilando cosas rápidamente gracias a la frecuencia con la que aprenden un nuevo paso o una nueva rutina. He descubierto que enseñar la repetición al introducir un nuevo paso es clave para la enseñanza de los niños. El proceso de repetir el paso o los pasos hasta que los memorizan es una habilidad que la danza enseña a todos los niños, no solo en el estudio, sino en todos los aspectos de la vida.
La danza también suele enseñar a los niños a ser autodisciplinados y automotivados. Los bailarines se acostumbran a trabajar de forma estructurada hacia un objetivo, lo que les ayuda a comprender que los resultados no se consiguen de la noche a la mañana ni sin esfuerzo y práctica. Por esta razón, los bailarines suelen ser muy disciplinados y acaban trasladando esta disciplina a otros aspectos de su vida.
El lado emocional de lo que la danza enseña a los niños suele ser mi parte favorita. Este es el aspecto que me hizo enamorarme tanto de esta forma de arte. Puede ayudar a un estudiante tímido a encontrar el coraje para salir de su caparazón. Puede ayudar a un niño de 3 años con ansiedad por separación a encontrar una salida donde no tenga miedo. Para un niño que ha tenido un pasado difícil, la danza es un espacio donde puede encontrar el coraje y la fuerza para expresarse libremente.
Y no olvidemos la confianza que cada estudiante adquiere en la danza. No todos los niños que entran a un estudio de danza son iguales, pero para un profesor todos son iguales. No importa su situación actual o pasada, ni el hecho de que puedan enfrentarse a un desafío físico o mental. Cuando vienes a una clase de danza, nada más importa. Cada niño tiene la oportunidad de ser él mismo y expresarse creativamente. Verlos subir al escenario en un recital o ver lo que han logrado muchos años después me dice que hice bien mi trabajo como profesor.


